Con este titular amarillo y
tendencioso, El País y Antena 3 abren las portadas de las noticias
internacionales de hoy.
En cuanto leí el titular, que me
fue enviado por varias personas a través de redes sociales y correo electrónico,
me escandalicé. ¿Cómo es posible que se pueda obligar por ley a amamantar? Y sobre
todo, ¿cómo es posible que las mujeres permitan esto?
En el subtítulo: La Asamblea Nacional votará el martes una
ley que castiga la publicidad de fórmulas lácteas y biberones y prohíbe la
prescripción de suero a recién nacidos. Y entonces paro las orejas. No es
una prohibición a las madres….
Y entonces, leí la noticia
completa y entendí que se trataba simplemente de una manipulación periodística
para despertar el caldeo de ánimos de madres amamantadoras contra no amamantadoras,
abrir la polémica y una vez más abrir el debate madre versus madre.
Como periodista y experta en
relaciones internacionales y salud pública, y como madre formada en lactancia
materna, el titular me resulta ofensivo,
mentiroso y de una inconsciencia suprema. Y deja ver hasta qué punto el politiqueo barato puede entorpecer el legítimo ejercicio
de soberanía y protección de la salud de las madres y bebés de Venezuela.
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| La leche materna NO es lo mejor. No tiene múltiples "beneficios". Es la norma biológica, la normalidad. Es la leche artificial la que conlleva riesgos |
He leído la ley de 2007, las
posibles reformas y otros documentos sobre protección de la lactancia en Venezuela y no hay ningún artículo, ningún párrafo en el
que pueda leerse que amamantar vaya a ser impuesto como norma a las mujeres del
país. Pero lo que sí se hace, es lo que se debería hacer en todos los países:
crear una normativa para poner a raya a las multinacionales, fábricas de
sucedáneos de alimentos infantiles y otras empresas que lucran poniendo en
riesgo la salud de niños y niñas en el mundo. Las reformas son básicamente un añadido
de sanciones contra las prácticas que entorpecen la lactancia. No se prohíbe el
uso de chupetes y biberones, como se da a entender: se prohíbe a las empresas
publicitarlos en medios de comunicación.
No es ni mucho menos la primera
iniciativa de este tipo. Existe por ejemplo, un código internacional de sucedáneos que se supone debe ser
aplicado en todos los países adheridos a él. No es Venezuela el primer país
latinoamericano en proteger la lactancia materna por ley; países como Panamá y
Bolivia tienen leyes de protección de la lactancia.
En regiones como estas donde las
diferencias económicas y sociales son abismales, la protección de la lactancia
puede ser una cuestión de vida o muerte. En países como el nuestro la leche defórmula no deja de estar exenta de riesgos como bien puede observarse en los cientos de estudios y documentos que existen al respecto y que dejan ver
claramente, que sin importar el estatus económico, social o cultural del niño
alimentado con leche de fórmula, este puede correr los mismos riesgos cuando no
es amamantado. Por ello, en hospitales de vanguardia –y hablamos del Estado
español- los padres de un recién nacido al que se le va a administrar leche de
fórmula, deben firmar un consentimiento informado, aceptando y haciéndose
responsables de los riesgos a los que se somete el bebé siendo alimentado con
sucedáneos de leche materna.
Es responsabilidad de todos los
gobiernos cuidar de las personas dependientes, en este caso los niños y niñas,
futuros ciudadanos. Y por ello aplaudo esta iniciativa y cualquier otra que
promueva la salud de nuestros pequeños, sin importar los colores ni los
movimientos ideológicos que estén detrás de dichas propuestas.






