domingo, 16 de junio de 2013

El gobierno venezolano quiere obligar a las madres a amamantar



Con este titular amarillo y tendencioso, El País y Antena 3 abren las portadas de las noticias internacionales de hoy.

En cuanto leí el titular, que me fue enviado por varias personas a través de redes sociales y correo electrónico, me escandalicé. ¿Cómo es posible que se pueda obligar por ley a amamantar? Y sobre todo, ¿cómo es posible que las mujeres permitan esto?

En el subtítulo: La Asamblea Nacional votará el martes una ley que castiga la publicidad de fórmulas lácteas y biberones y prohíbe la prescripción de suero a recién nacidos. Y entonces paro las orejas. No es una prohibición a las madres….

Y entonces, leí la noticia completa y entendí que se trataba simplemente de una manipulación periodística para despertar el caldeo de ánimos de madres amamantadoras contra no amamantadoras, abrir la polémica y una vez más abrir el debate madre versus madre.

Como periodista y experta en relaciones internacionales y salud pública, y como madre formada en lactancia materna,  el titular me resulta ofensivo, mentiroso y de una inconsciencia suprema. Y deja ver hasta qué punto el politiqueo  barato puede entorpecer el legítimo ejercicio de soberanía y protección de la salud de las madres y bebés de Venezuela.


La leche materna NO es lo mejor. No tiene múltiples "beneficios". Es la norma biológica, la normalidad.
Es la leche artificial la que conlleva riesgos

He leído la ley de 2007, las posibles reformas y otros documentos sobre  protección de la lactancia en Venezuela  y no hay ningún artículo, ningún párrafo en el que pueda leerse que amamantar vaya a ser impuesto como norma a las mujeres del país. Pero lo que sí se hace, es lo que se debería hacer en todos los países: crear una normativa para poner a raya a las multinacionales, fábricas de sucedáneos de alimentos infantiles y otras empresas que lucran poniendo en riesgo la salud de niños y niñas en el mundo. Las reformas son básicamente un añadido de sanciones contra las prácticas que entorpecen la lactancia. No se prohíbe el uso de chupetes y biberones, como se da a entender: se prohíbe a las empresas publicitarlos en medios de comunicación.

No es ni mucho menos la primera iniciativa de este tipo. Existe por ejemplo, un código internacional de sucedáneos  que se supone debe ser aplicado en todos los países adheridos a él. No es Venezuela el primer país latinoamericano en proteger la lactancia materna por ley; países como Panamá y Bolivia tienen leyes de protección de la lactancia.

En regiones como estas donde las diferencias económicas y sociales son abismales, la protección de la lactancia puede ser una cuestión de vida o muerte. En países como el nuestro la leche defórmula no deja de estar exenta de riesgos como bien puede observarse en los cientos de estudios y documentos que existen al respecto y que dejan ver claramente, que sin importar el estatus económico, social o cultural del niño alimentado con leche de fórmula, este puede correr los mismos riesgos cuando no es amamantado. Por ello, en hospitales de vanguardia –y hablamos del Estado español- los padres de un recién nacido al que se le va a administrar leche de fórmula, deben firmar un consentimiento informado, aceptando y haciéndose responsables de los riesgos a los que se somete el bebé siendo alimentado con sucedáneos de leche materna.

Es responsabilidad de todos los gobiernos cuidar de las personas dependientes, en este caso los niños y niñas, futuros ciudadanos. Y por ello aplaudo esta iniciativa y cualquier otra que promueva la salud de nuestros pequeños, sin importar los colores ni los movimientos ideológicos que estén detrás de dichas propuestas.







RIESGOS DE LA LACTANCIA ARTIFICIAL


DIFERENCIAS ENTRE LA LECHE MATERNA Y ARTIFICIAL 

domingo, 9 de junio de 2013

Víspera...

Quedan horas para mi cumpleaños. 
Me veo en el espejo y he cambiado. Algunas canas, algunos kilos demás... cansancio acumulado. 

Y sin embargo, nunca como ahora me he sentido tan viva, tan dueña de mis actos, tan libre para decir lo que pienso. Nunca como ahora he amado tanto mi cuerpo, mi alma. Nunca como ahora me había visto cada estría, cada imperfección como una huella de experiencia, del paso de la vida, de mi maternidad. 

Me siento agradecida por la gente que me rodea, por las cosas que aprendo a diario. Por tener con quien compartir lo cotidiano, lo trivial. 
Me siento bendecida por la vida por tener esta familia. Por el mejor compañero de camino. Por mis hijos y todo lo que aprendo de ellos.  Por haber tenido la oportunidad de albergar, otra vez, vida en mi cuerpo. Parir como he parido. Amamantar y enamorarme otra vez de un cachorro mío. 
Por necesitar tan pocas cosas materiales. Por poder hacer lo que amo. Por tener tantos proyectos en la cabeza. Porque no tengo tiempo de aburrirme. Porque nunca como ahora había vivido de forma tan intensa cada hora del día. 

Por sentir que esto, seguramente se llame felicidad.  
Feliz cumpleaños para mí. 







lunes, 27 de mayo de 2013

Pesadilla

Abrí el sobre sin ningún tipo de temor. Estas pruebas de rutina, nunca te dicen nada; no a ti. No a mi bebé.

Mientras tanto, hablaba por teléfono con una amiga, contándole lo "preocupada que estaba" por el frenillo que tenía el chiquitito y que estaba haciendo difícil la lactancia. Abrí el sobre y de repente "el problema" desapareció ante mis ojos... y empezó la pesadilla.
Mientras leía dejé de hablar. Rompí a llorar sin entender todavía el diagnóstico que nos enviaban. Sin saber qué significaban exactamente aquellas palabras. Abracé a mi bebé como si ese abrazo pudiese protegerle de todo. 
Creo que fueron dos minutos los que tardé en encontrar en la red los primeros párrafos que daban algo de luz al sobre maldito. Una enfermedad genética compleja y muy rara. Y todo lo que podía significar: Muerte súbita, fallo general cardíaco o respiratorio, coma... la información en español, prácticamente inexistente... y lo que había en inglés era tan contradictorio que daba miedo. 
Así se acababan mis quince días de puerperio inmediato.

Eran días festivos. Acabábamos de llegar de la cabalgata de Reyes y no había nada que hacer hasta tres días después. Pero tampoco entonces, cuando fuimos a repetir las pruebas para confirmar el diagnóstico, nos informaron de nada. Nadie sabía nada. Nadie dio ninguna explicación excepto esta: "Si se confirma será para toda la vida, y tendréis tiempo de estar informados"... 
Repetimos las pruebas. No dejé de rezar mientras le pinchaban una y otra vez.... y luego nada. Ninguna información, ni buena ni mala. Nos mandaron esperar diez días. Probablemente los más largos de mi vida. 

Yo no hacía más que llorar. Lloraba. Al cambiarle de pañal, al darle un beso, al tenerlo en brazos, al darle la teta. ¿Se puede dar la teta? fue mi primera duda. Tuve que hacer un máster a marchas forzadas sobre esta rara enfermedad mitocondrial.  La teoría:  con esta enfermedad las células no pueden procesar las grasas, pero al mismo tiempo, los afectados deben comer con frecuencia (un máximo de dos horas sin ingerir algo) por el riesgo de hacer una hipoglucemia grave (falta de azúcar)  que desencadene otros fallos. Y mi primer pensamiento: "¡¡la leche materna tiene grasa!!".  Leí cientos de páginas con información sobre sustitutos, y leches especiales -de todo se hace negocio- y un artículo en el que se hablaba sobre un caso en el que se tardó 3 años en descubrir que un niño la padecía porque mamó a demanda hasta entonces. Tengo que agradecer las llamadas y abrazos virtuales recibidos en esos días. Especialmente la del querido Dr. JM Paricio, que me inspiró serenidad; las de mis amigas queridas que siempre están.



Pasaba las noches prácticamente en vela, amamantando al bebé tuviera o no hambre. Comprimiendo mi pecho para que saliera más y mejor, sujetándole la barbilla para que nuestros primeros problemas -los de lactancia- fueron a menos. Su dormir plácido me aterraba.

Papá Conejo, con su sensatez habitual, me consolaba. Si es así, así será. Si tiene esto, aprenderemos a vivir con ello. Le querremos igual. Nada podrá cambiar eso. 
Estábamos ya resignados, informados -todo lo que se puede estar informado de una enfermedad de la que se registran poquísimos casos en el mundo- y rendidos ante cualquier diagnóstico, cuando llegó el segundo sobre.

No hubo disculpas ni llamadas. El segundo sobre informaba de que todo era normal. Que no pasaba nada. Un falso positivo. Un error diagnóstico y más de diez días de incertidumbre y lágrimas. SANO.

Han pasado meses. Todavía hay alguna noche en la que me despierto sobresaltada. Mido su respiración. Le veo dormir. Me pregunto cómo puedo sentirme "a salvo" si en realidad los hijos son tan frágiles. Si la vida en sí misma es como un hilito delgado...  SANO. ¿Hasta cuando?

Recuerdo que en mi primer embarazo me pasaba horas soñando con "mi bebé". Lo bonito que sería, los ojitos que tendría... si sería niño o niña. Un día una señora me dijo "lo importante es que salga sano". Me dejó petrificada. Jamás me había puesto a pensar que era una posibilidad que no lo estuviera. Que somos números. Que somos estadística. Que la salud no es algo que se pueda dar por indefinido. ¡Qué fácil es herir a las madres!

Es fácil decir ahora "que podríamos con ello". No puedo ni imaginármelo. No sería fácil. Me pongo en la piel de todas las familias que reciben estas noticias a diario. En aquellas que no reciben falsos positivos. En las que aceptan -¿se puede aceptar?- la enfermedad, la muerte... porque no hay otra alternativa. Lloro.

Me siento egoísta por sentirme aliviada. Por escribir esta entrada.
Quisiera poder cambiar las cosas. Quisiera que ninguna madre tuviera que pasar por esto. Que la vida fuese justa y sólo tuviésemos pensar en lo bonitos que serán nuestros bebés. Quisiera que fuese suficiente abrazar a una mujer para que todo salga bien. Quisiera que no tuviésemos que "ser fuertes".

Abrazo a mis amigas. A mi amiga. Lloro su pena como si fuera mía... y cada uno de estos días elevo una oración pidiendo... No sé bien qué...  Quisiera poder cambiar algo con mis oraciones. Quisiera que encuentre aquel lego verde y vuelva a sonreír. 



viernes, 26 de abril de 2013

De crisis y pobrezas

"Si de todas formas vamos a morir... prefiero morir luchando"
Atreyu, Neverending Story


Durante el embarazo vivo una fase pesimista, lamentadora y vomitadora... aunque creo que es algo fisiológico porque en cuanto paro -de parir- se me pasa. Son nueves meses eteeeernos y es una suerte que finalmente pase, porque puedo ser realmente cansina y quejicosa. Pido desde aquí disculpas a mis amigas más queridas por haber sido tan pacientes y cariñosas durante esa "dulce época".
No dura para siempre. Luego, paro, doy vida... y entonces me lleno de energía y amor por todo y por todos. Como si fuera una droga. Es una época happy. 

Tal vez es por eso que leo las noticias de crisis y pobreza con pinzas. Sé que hay mucha gente que está muy mal, con pocas esperanzas y una situación extrema. No me refiero a esa crisis ni a esa pobreza en este post, porque sería una falta de respeto, sino a aquellos que teniendo habilidades y recursos para salir de ella, prefieren quejarse y chin pún. Protesta sin propuesta que digo yo. Personas que miran de reojo el trabajo ajeno, critican y se quejan de "la suerte que tienen otros y yo no".  Que dejan pasar el tiempo y las horas (recursos valiosísimo!) y permiten que "La Nada" -como en la historia interminable- se apodere de todo. 



Sí, la crisis existe. Pero dentro de lo malo, es una oportunidad para explorar la creatividad, para conocer gente, intercambiar recursos con amigos (¡¡no siempre se necesita dinero!!), apreciar las pequeñas cosas, los pequeños placeres de la vida como oler a tu hijo que acaba de nacer y sentir que tienes todo lo que quieres/necesitas de verdad. 

Estoy un poco cansada de escuchar las quejas en inercia... sin propuestas, sin ideas nuevas. Sólo quejas y lamentos. Pienso que si se ha tenido un día malo, lo lloras bien y luego te sacudes la mierda y miras al frente. Sigues avanzando. No te bloqueas y te fustigas en soledad... eso sólo trae más tristezas. 
Vivir como pobre no es no tener un duro, es no interesarse por generarlo ni buscar las miles de posibilidades que hay a nuestro alrededor. Es decir "no sé" y no interesarse en aprender o en mejorar. 

Siempre se puede empezar de nuevo y darle una vuelta a aquello que antes funcionaba y hoy no. Siempre se puede volver atrás, reconsiderar si te has equivocado, pedir ayuda, ser sincero. No hay nada más terrible que perder la confianza de los amigos. Mentir a otros, mentirnos a nosotros mismos sólo creará un espacio vacío alrededor de quien lo hace... pronto la bola de nieve es tan grande que no hay forma de ocultarla. 
Se crea pobreza desde la quietud. Desde la indolencia. 



A lo mejor es el puerperio, pero tengo la sensación de que desde el nacimiento de mi Piojillo tengo muchas más ideas, más alegría por las cosas simples, más ganas de salir adelante cueste lo que cueste, más y mejores maneras de organizar mis horas y mis habilidades y ofrecerlas a quien las necesite. Canjear, intercambiar con otros cuyos recursos son los mismos. 
No tengo más capital que mi tiempo y mis saberes. No tengo más riqueza que la salud de los míos y el amor que nos tenemos.

Ya veis: Soy rica. 


jueves, 21 de marzo de 2013

Adiós perrita mía

Ayer debía ser un día feliz. Comenzaba la primavera y el sol brillaba. De hecho, hasta era el "día mundial de la felicidad" y parecía que la jornada traería alegrías.
Y sí... durante todo el día tuve noticias felices y por la tarde noche, invité a mi hijas a ver una peli. Al final no pudimos verla y resolvimos irnos a casa y trasladar nuestra fiesta de las vacaciones para el viernes.... 

Miski, mi perra y compañera de Pioja mayor en los últimos diez años, llegó a casa como una bolita de algodón para compensar la soledad del hijo único. En su mínimo tamaño conquistó desde el primer momento nuestros corazones y se hizo querer por ser siempre paciente, dulce y agradecida de todos nuestros cariños y mimos.

La llamamos Miski porque significa "Dulce" en idioma quechua. Desde luego hacía honor a su nombre.
Mientras escribo estas líneas no puedo dejar de pensar en ella y llorar su recuerdo, porque fue una compañera perfecta para mis hijas y siempre alegró el hogar con su presencia.

Anoche, al llegar a casa y abrir la puerta, no hubo ladridos felices... buscamos a nuestra amada perrita y la encontramos tumbadita en la habitación de mi hija mayor. Todavía caliente, pero sin vida. 
No sabemos lo que pasó. Hasta hace dos días estaba perfecta, feliz, comía bien y todo era normal. Ayer por la tarde le notamos la respiración cansada, pero parecía que era el gimoteo que solía hacer cuando le hacíamos mimos. No me alarmé demasiado. Resolvimos llamar al veterinario y llevarla por la mañana a hacerle una revisión. 
No hubo tiempo. Sólo tardamos un par de horas fuera de casa y cuando volvimos no había nada que hacer, salvo llorar su partida. 


Hoy es un día triste. A lo mejor haya gente que crea que un perro no merece tanto amor, ni tanto reconocimiento... pero ella era parte de mi familia y la estamos llorando todos. Es una pérdida enorme para nosotros. 
Perrita querida, nos has hecho muy felices y creo que también fuiste feliz con nosotros. Guárdanos un sitio allí donde estés. Te amamos.